Y de repente en Facebook no hay nadie.

Facebook nos tiene acostumbrados a sus cambios; hasta ahora la mayoría de ellos tenían que ver con su apariencia, pero el último cambio, el del famoso Edgerank, sí que ha sido verdaderamente importante ya que, aunque no se vea, afecta directamente a la visualización de nuestra fanpage.

¿Qué está pasando en Facebook?

Lo que pasa en Facebook, concretamente en las fanpages, es que el alcance orgánico (es decir, la cantidad de usuarios únicos que ven las publicaciones de nuestra página) es cada vez menor.

Abro paréntesis: Esta afirmación la hago atendiendo a lo que pasa y leo en mi entorno, y también a estudios recientes. Como siempre, están los super communities managers, Social Media Guruses o Sabios de Hortaleza que saltarán rápidamente y que dirán que a ellos no les ha pasado, que mantienen sus ratios, incluso que los han aumentado. Enhorabuena por ellos, aplausos, seguid así, super champions. Cierro paréntesis.

¿Quién entra en Facebook para ver publicidad de diferentes organizaciones? ¿Quién lo hace para comprar online? Nadie. Entramos en Facebook para cotillear a nuestros amigos, para ver qué dicen en nuestro grupo de compañeros del trabajo, o para poner “tal vez asista” en algún evento al que no pensamos asistir de ninguna manera. Para eso sirve Facebook.

En Facebook las empresas han abusado de la publicidad, del autobombo; nos están bombardeando del mismo modo que durante años han hecho las televisiones, y claro, nuestro interés ha disminuido. Facebook desde hace tiempo se está dando cuenta de eso, y poco a poco, está haciendo apología y hablando maravillas de sus Facebook Ads. Y ojo, no le falta razón. Haz una pequeña campaña, de 15 euros, por ejemplo, y estoy convencido que durante su duración notarás un impresionante aumento de tráfico en tu Fanpage. ¿Y luego? Y luego nada.

Sin Facebook Ads no hay paraíso.

Cada vez es más difícil hacer crecer nuestra comunidad, que interactúen con la misma. Ofrecer contenido de valor es vital, desde luego. De lo contrario; apaga y vámonos. Lo que pasa es que el contenido de calidad tampoco es hoy en día garantía de éxito porque cada vez es más difícil aparecer en el muro de nuestros seguidores. El edgerank nos hace visibles sólo a aquellos usuarios que interactúan más con nosotros, pero si el alcance orgánico es cada vez menor, cada vez es más difícil conectar con nuestra comunidad.

Facebook no deja de hacer pruebas. Lo último es mantener estática la columna de Anuncios pero el usuario no es tonto, se acostumbra a estos cambios y evita de forma natural cualquier anuncio. ¿Alguien se ha fijado de verdad en esa columna? Es más, ¿Alguien ha hecho clic en alguno de estos anuncios? Pues eso.

Esta claro que la reina de las redes sociales no ha encontrado todavía la tecla, el equilibrio para hacer publicidad sin saturar a los usuarios ni tampoco un método en el que los anunciantes confíen al 100% para que se decidan a invertir seriamente en Facebook Ads.


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La toma de decisiones en los negocios.

La toma de decisiones, cuando dependen de uno mismo o de un equipo, siempre es una actividad complicada. Más al principio o cuando se tiene poca experiencia, pero nunca es una acción fácil o que deba tomarse a la ligera; elegir un camino, seguir una intuición, determinar el precio o el color del logo, elegir colaboradores o socios, un hosting, un proveedor, son algunas de las decisiones que debemos tomar al principio o cada cierto tiempo en las empresas.

La dificultad de decidir.

Decidir resulta tan difícil como necesario. Lo malo de tomar una decisión es que nunca sabes si esta va a ser la correcta, y además, cuando una decisión está tomada difícilmente tiene marcha atrás. Cuando uno trabaja por cuenta propia, con su empresa, cada decisión que toma le afecta directamente a él mismo, por eso entiendo que es todavía más difícil y la indecisión, el miedo y la angustia a veces toman demasiado protagonismo.

Como siempre debemos trabajar y cambiar aquello que podemos cambiar, centrarnos en lo que está a nuestro alcance y tratar que todo el ruido externo no nos afecte. Quiero decir, nosotros no podemos hacer nada para cambiar la situación económica actual, o el desánimo que existe o la prima de riesgo. Pero lo que sí podemos hacer es pensar de qué forma nuestra empresa puede ser más atractiva para nuestros clientes, cómo diferenciarnos o cómo destacar y conseguir cierta estabilidad.

Como emprendedor novato me suele desconcertar leer en muchos blogs de emprendedores expertos o de visionarios que si nuestra empresa no funciona bien es por nuestra culpa, o que diferenciarse es muy fácil, o que resulta sencillo desmarcarse de toda nuestra competencia. Para mí todo esto no resulta sencillo, si no un verdadero desafío. Un desafío en el que la toma de decisiones, de apostar por una determinada acción u otra es un hecho que debo asumir y que, además, es algo a lo que me tengo que acostumbrar, por muy difícil que resulte para mí.

La oportunidad de crecer decidiendo.

Todas estas dificultades, dudas y decisiones supongo que sirven para forjar nuestro carácter, para hacernos crecer y madurar como emprendedores o como empresarios. De seguir curtiéndonos y de empezarnos a acostumbrar a que no pasa nada si nos equivocamos, a aprender de cada error, y a tenerlo en cuenta de cara a futuras ocasiones. Cada vez tengo más claro que tener una empresa es la mejor carrera, master o posgrado que puedes hacer, porque aunque la teoría es importante, lo es mucho más la práctica, el día a día. Es más importante la calle, tener los ojos bien abiertos y mancharse las manos de barro que toda una pared llena de títulos o diplomas.

La toma correcta de decisiones es una de las “asignaturas” que emprendedores y empresarios deben pulir mejor a lo largo de su carrera, porque estas son las que cambian el destino de cada empresa.


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Las dudas de un emprendedor novato.

Cuando uno inicia un negocio, cada día le surgen nuevas preguntas y dudas. Todos los días se le plantean cuestiones y, a medida que las va resolviendo, le van surgiendo nuevas, con lo que uno tiene la sensación de avanzar más bien poco o nada, aunque en realidad no sea así. Personalmente, las dudas que más me preocupan tienen que ver siempre con los clientes y con la competencia.

Las dudas de un emprendedor novato Las dudas de un emprendedor novato.

Los clientes.

Los clientes son la piedra angular de cada negocio, ellos son los que te van a comprar y por lo tanto, los causantes de que tu empresa evolucione o desaparezca. Creo que es importante pensar siempre en ellos cada vez que vas a tomar una decisión, preguntar a los clientes más fieles, hablar con los nuevos, observar sus hábitos de compra, etc.

Pero ¿Qué pasa cuando recibimos una crítica o una alabanza por parte de nuestros clientes? Creo que debemos aprender a no generalizar, a contextualizar una opinión y a diferenciar si es una opinión aislada o que es común a varios de nuestros clientes. Esto es necesario sobre todo si recibimos alguna crítica, porque estas son las que más duelen.

No podemos preocuparnos en exceso ante una crítica, como tampoco podemos relajarnos ante un piropo. Una tienda online depende de muchas variables que pueden hacer que la percepción de un comprador hacia nosotros cambie de un día para otro (la logística, el estado de ánimo del cliente cuando recibe el producto, cuando lo prueba, etc.) Tenemos que tener en cuenta que no podemos gustar a todo el mundo y que, aunque nos aseguremos por hacer nuestro trabajo lo mejor posible, siempre habrá alguien que no esté de acuerdo con nuestro producto o servicio.

Es necesario buscar y poner nuestro foco en clientes que de verdad nos interesan, que encajan con lo que ofrecemos y con nuestro modelo de negocio porque ellos son la base de nuestro éxito, clientes a los que podemos fidelizar y que nos pueden recomendar. El resto de clientes, aunque también necesarios, son secundarios.

La competencia.

Hay momentos en que nos obsesionamos demasiado con nuestra competencia, tanto con aquellos competidores que son superiores a nosotros como con los que están por detrás. Creo que es necesario tener claro lo que queremos nosotros, y no atender demasiado a lo que hacen o dejan de hacer nuestros competidores.

En el comercio electrónico, dónde la competencia es feroz, cada empresa debe determinar qué estrategia debe seguir pero sobre todo, que estrategia encaja mejor con su negocio, con lo que uno quiere llegar a ser. En este sentido, no importa lo que hagan los demás, porque de lo que nos tenemos que preocupar es de tener claro que los caminos que nosotros elegimos son los correctos y de comprobar si los resultados nos acompañan. Es obvio que siempre es más interesante buscar caminos nuevos que seguir las sendas que ya han marcado otros, pero esto nunca es fácil, sobre todo si nuestro sector está muy atomizado.

No quiero decir que tenemos que pasar de nuestros competidores, para nada, pero, al igual que con los clientes, creo que es mejor que nos centremos en nosotros mismos y que aprendamos a relativizar y a asimilar diferentes estrategias que sigue nuestra competencia, pero sin pensar demasiado en si es mejor o peor que la nuestra.


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