El salto por parte de las empresas al mundo 2.0 no es fácil aunque lo parezca; es un trabajo que implica muchas horas de dedicación y también un compromiso por parte de la organización a revisar algunos aspectos de su filosofía. Llegó la hora de la transparencia, de la valentía, de abrir la mente, de ser flexible. En este sentido, el modelo de verticalidad entre los departamentos, la costumbre de actuar de forma individual en vez de colectiva y comunicar lo justo, tiene que desaparecer.
Conversar es la palabra clave. La conversación es necesaria en todos los aspectos de la vida, pero en el 2.0 se hace imprescindible. Debe existir la conversación en tres niveles:

Empresa con empresa
El primer paso es la reflexión interna. Se debe valorar la conveniencia de dar o no el paso y, en el caso de que la respuesta sea afirmativa, implicar a todos los miembros de la organización. Enviar comunicados internos o concertar reuniones son fórmulas rápidas y eficaces para dar a conocer a los empleados el proyecto desde el principio y para que aporten ideas. Hoy en día todos somos usuarios de las redes sociales en mayor o menor medida y a cualquiera se le puede ocurrir una buena idea que sea útil para el proyecto.
Posteriormente se debe decidir quién se encargará de llevarlo a cabo. Si se decide hacerse a nivel interno, se debe estar seguro que se disponen de todos los activos necesarios (tecnología, conocimientos, tiempo, “mano de obra”) para que el proyecto funcione. Si esto no es así, lo ideal es externacionalizar el servicio. En este caso la empresa deberá abrir otra vía de comunicación:
Empresa con Agencia
Este punto es delicado, principalmente porque una descoordinación entre la empresa y la agencia supone un grave peligro para el proyecto. Una empresa no puede externalizar el servicio y desentenderse del mismo; no se pueden ver a las agencias/consultoras como un servicio externalizado más que se puede comparar con el servicio de transporte o de limpieza (con todos mis respetos). La empresa y la agencia aquí tienen que ir de la mano y el canal de comunicación entre ambas debe de ser perfecto. Es necesario que la empresa pierda el miedo a contar cosas , que aporte ideas, que haga preguntas, que tenga claro que el SMM no es una sección independiente de su negocio, si no que es una prolongación del mismo.
Es muy importante en este sentido que la empresa no se desentienda del proyecto y que, además, aporte también contenido. Ya que se ha dado el paso, tenemos que pisar fuerte. Nombrar a una persona de la empresa con poder decisión que haga de conexión/mediador entre ambas partes es una buena idea.
La última vía de comunicación, y la más importante atañe tanto a la empresa como a la agencia, puesto que ambos serán los responsables del éxito o del fracaso. Se trata de la comunicación con el cliente.
De ella hablaré en el próximo post por dos razones:
a) Quiero que todos lleguen al final del post y para mí, un post de más de 500 palabras es demasiado largo
b) Lo considero bastante importante para escribir un post que hable exclusivamente de esta vía de comunicación




Facebook
Twitter
LinkedIn